La Gomera transforma su modelo energético

2 agosto, 2026

Casimiro Curbelo

Durante años hemos hablado de la transición energética como un objetivo de futuro. Hoy podemos afirmar que ese futuro ya ha comenzado en La Gomera. En apenas tres años, la isla ha pasado de disponer de un sistema aislado, limitado y vulnerable, a contar con una nueva arquitectura energética capaz de integrar más renovables, mejorar la seguridad del suministro y avanzar hacia mayores niveles de autosuficiencia.

El dato más reciente confirma la magnitud de este cambio. Durante varias jornadas de julio, los cinco parques eólicos de La Gomera inyectaron más de nueve megavatios en la red y cubrieron íntegramente la demanda eléctrica insular. Hogares, empresas y servicios públicos fueron abastecidos, en determinados momentos, únicamente con energía eólica. No se trata de una previsión ni de una aspiración: es una realidad que demuestra que la transformación del modelo energético gomero ya está en marcha.

Este resultado ha sido posible gracias a dos decisiones estratégicas. La primera fue la entrada en funcionamiento, desde 2023, de cinco parques eólicos con una capacidad conjunta superior a once megavatios. La segunda ha sido la interconexión eléctrica con Tenerife, una infraestructura que pone fin al aislamiento energético de La Gomera y permite integrar más energía renovable sin comprometer la estabilidad del sistema.

La conexión entre las subestaciones de El Palmar y Chío cuenta con un doble circuito de 66 kilovoltios, más de 36 kilómetros de trazado submarino y una capacidad de transporte de 50 megavatios. Su importancia, sin embargo, no reside solo en sus características técnicas. La interconexión aporta seguridad, estabilidad y resiliencia, permite recibir energía cuando sea necesario y facilita evacuar los excedentes cuando la producción renovable supere la demanda insular.

Cuando se inauguró esta infraestructura señalamos que La Gomera abría una nueva etapa. Dijimos que la interconexión no era un lujo, sino una garantía para un servicio esencial del que dependen el hospital, las residencias, los colegios, las empresas y los hogares. Los resultados registrados este mes de julio confirman que aquella visión era correcta y que la conexión también multiplica nuestra capacidad para aprovechar los recursos renovables propios.

A esta transformación se suma el esfuerzo inversor que realiza cada año el Cabildo de La Gomera para acercar la transición energética a la ciudadanía. Las líneas de ayuda insulares han permitido financiar más de 360 proyectos de autoconsumo en viviendas y empresas. Cada instalación contribuye a reducir la dependencia energética, abaratar costes y extender una cultura de sostenibilidad basada en la participación directa de familias, profesionales y pequeños negocios.

Pero este avance no significa que todo esté hecho. Debemos continuar reclamando el cierre del anillo eléctrico insular por el sur, reforzar el mantenimiento de la red de distribución e impulsar más energía solar en hogares, empresas y equipamientos públicos. También debemos favorecer nuevas inversiones renovables, siempre desde la planificación, el respeto al territorio y el interés general.

La Gomera ha demostrado que puede convertir sus limitaciones históricas en oportunidades. La transición energética ya no es una promesa. Es una transformación real que mejora nuestra seguridad, fortalece nuestra economía y protege el futuro de nuestra isla y de las próximas generaciones.